Francia, la conquista de la segunda estrella



Foto: Internet. París festejó por días el triunfo de su Selección Francesa. 

Por: Viridiana Ferreyra 

La bandera tricolor, se abrió paso ante los ojos de millones de espectadores de todo el mundo. Brillando con sus distintivos colores que hablan de un pasado revolucionario. Los tonos azules, blancos y rojos,paralelamente,ondearon en todo el país desde aquel 16 de junio , cuando el grupo C enfrentó su primer turno, por el sueño dorado, la ilusión de 24 almas que representó a más de 66 millones de galos, y a uno que otro adoptado de corazón en esa tierra hermosa que fuera la Antigua Galia.

Corría el Minuto 58’ y el corazón de 45,379 almas latían agrupadas en el estadio de Kazán Arena en Rusia, cuando la silueta amarilla de Josh Risdon de 25 años, en la demarcación de lateral derecho cometió una falta sobre Antoine Griezmann. El videoarbitraje (VAR) logró lo que tantos gritaban, y que el árbitro principal vio, la falta, otorgando el primer penal cobrado por Francia y anotado por el numero 7, Griezmann quien con un tiro al ángulo derecho superior puso en ventaja a ‘los azules’.

GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!! Un primer gol sacudió al país, las pantallas de televisión de los bares, casas y establecimientos se nublaron de aficionados parados frente a las pantallas gritando y aplaudiendo. Minuto 62’ la falta del 5 francés, Samuel Umtiti de 24 años concedió a Australia su penal de revancha anotado por Michael Jedinak. Los nervios comenzaban a ser parte del colectivo, quienes no dejaban de esperar otra anotación sorprendente. Y como caída del cielo, llegó al 81’ el poderoso gol del asombro. Un grito agudo de júbilo le siguió al gol del medio campista Paul Pogba de 24 años, quien colocó la pelota a penas pasando la línea blanca de la portería, algo sorprendente y que pudo ser constatado gracias al Goal Line Technology, quien desató el grito de felicidad y colocó a Francia ganador en su debut Rusia 2018.

Sólo los más optimistas celebraron en los bares de París, la primera victoria de su equipo azul, otros tantos aún guardaban la compostura ante la incertidumbre de lo que depararía el futuro futbolero en un mes. Los bares se vistieron como si esperaran el ‘buen augurio’; mis ojos jamás habían vivido un Mundial como vale la pena vivirse; lejos de la patria de origen y en una ciudad cosmopolitan como es París, donde puedes estar bebiendo una cerveza con personas de varias nacionalidades y unir tu grito de felicidad por una sola, la francesa.

Cada Bistro o Restaurante tenía una pantalla de alta definición para ver fútbol. Las ventanas, invitaban al frenesí futbolero, que reúne a la masa de fanáticos que cada 4 años reafirma que somos más que una nacionalidad en la cancha de juego. Rojo, azul, blanco, verde, amarillo, estrellas, líneas, círculos, águilas, festín de rasgos compaginados en banderas eran colgados en todas los establecimientos de la capital Gala.

21 de junio, el segundo turno llegó para los franceses vs los peruanos, quienes colocaron su corazón en el Estadio Central en Ekaterimburgo, Rusia. Sería hasta el 34’ cuando el pase de Olivier Giroud y tiro de Kylian Mbappé dio el triunfo a Francia. Los peruanos que dieron su todo, sucumbieron como si se tratará de un no acertado golpe de suerte.

Surgía la luz de la esperanza con mayor agarre, aunque esta vez el festejo pasó ligeramente, aún cuando el equipo estaba calificado para octavos. Un inició bueno, no significaba poca proyección para la gran final, pero más valía guardar al futuro. Una ronda de cervezas rubias apaciguo la sed de triunfo en aquel bar, donde miraban el resumen del partido.

El tercer duelo apagó la luz en los incrédulos, pues los franceses vs daneses se enfrentaron con empatía, solidaridad, confianza y táctica en el arco, que quedó ‘seco’ a falta de goles de ambos equipos. El estadio Olímpico Luzhniki tuvo el primer partido desértico para los corazones azules.

Clasificar a octavo fue una gran oportunidad de demostrar que los galos tenían con qué, pero no se pintó un partido sencillo al tener que vencer a la Argentina de Messi, la estrella del mundo del fútbol que pese a ser quién es, no pudo sacar adelante a su equipo, fracasó, que retumbó con fuertes ecos hechos por la prensa y su afición.
El marcador quedó con 4 goles a favor de Francia contra 3 anotados por Argentina, los galos tuvieron la victoria gracias al penal de Griezmann al minuto 13’, el gol de Benjamin Pavard al 57’ y los dos goles de Mbappé al 64’ y 68’. Las copas de vino no se hicieron esperar, la felicidad cimbro la tierra francesa, mientras que la escuadra “Albiceleste” quedo eliminada aún con los marcadores de Di María al 41’, Mercado al 48’ y Agüero al 93’.

A partir de este momento, las apuestas comenzaron a cambiar, Francia tomaba presencia y lo que les había parecido un buen inicio era visto como una estrategia bien jugada con vistas de colarse a la final. Las calles de la capital francesa, se “vistieron” más con sus colores tricolores, los bares ampliaban la Happy Hour, las banderas de las naciones que aún tenían esperanzas brillaban sobre las botellas de alcohol de las que colgaban. No había lugar a donde fueras y no se hablará de la Copa del Mundo, de los mejores goles, las mejores fotos, los hechos buenos y malos que los aficionados hacían en Rusia. 

Los azules lograron su pase a la semifinal del certamen tras vencer 2-0 a Uruguay en el estadio Nizhni Nóvgorod. El conjunto francés abrió el marcador a los 40´con la anotación de Raphael Varane, seguido de un segundo gol al 61’ por Griezmann quien dio la ventaja tras un disparo desde fuera del área. Los “Charrúas” quedaron eliminados de la Copa del Mundo. Pero los franceses cobraban ímpetu, aunque del próximo duelo dependiera llegar o no a la esperada final.

Francia, campeón del mundo en 1998, logró su sueño de llegar a la final al vencer en semifinal a una de las preferidas, Bélgica, quien pese a que generó las llegadas más peligrosas en la primera media hora del partido disputado en el estadio de San Petersburgo, perdió la esperanza tras no poder superar el gol a los 51’ de Umtiti cuando este se adelantó a la defensa rival para rematar de cabeza un tiro de esquina enviado por Griezmann desde la punta derecha.
Foto: Reuters. Los parisinos tomaron la capital en cada triunfo de su selección.


Fue memorable el sonoro ambiente en Francia, principalmente en París, luces de bengala iluminaron el Arco del Triunfo, los Campos Elíseos, la Torre Eiffel  fueron abarrotados por miles de almas que gritaban eufóricamente “Allons à la finale”. Por las calles los automovilistas hacían sonar el claxon, ondeaban las banderas, saludaban a los transeúntes e inclusive entre desconocidos se abrazaban unos a otros.

Mis ojos se consternaron ante la hermandad que el fútbol creó ese día, pues lo que podría ser un simple juego unió por un momento a varias generaciones, nacionalidades, clases sociales, ideologías, algo que ni los mejores gobiernos logran concebir con tal fervor. Podías ser quién fueras y dónde vinieras, pero con la gente en las calles te abrazabas e impregnabas de  felicidad, del champagne desbordado en los bares, de los colores azul, blanco y rojo, del orgullo de un país que celebraba pasar a la final de la Copa del Mundo.

El 15 de julio de 2018, el “apéritifdînatoire”  francés, fue el fútbol, pues en las mesas de los televidentes, el mangar era salchichón, vino Rosé fresco, quesos, pan, rillette, chips y la botella de Champagne que desbordó en hogares y establecimientos donde miles de almas vibraron el triunfo mundial de los franceses. La llamada por algunos periodistas “Final de las grandes diferencias” al ser Francia y Croacia dos selecciones con pocas similitudes, se jugó con las dos caras de una misma moneda. Veteranía contra juventud, hazaña vs historia, dos equipos con el mismo objetivo, con la fuerza de miles de almas coreando sus himnos patrios a todo pulmón, con la garra que demostró quién era el mejor.

Con un marcador de 4-2, la Selección Francesa fue el campeón del mundo al vencer a Croacia en la final de Rusia 2018. Los galos llegaron a la victoria con un auto gol de Mandzukic 18’, un penal cobrado por Griezmann. Mientras al 38’: En el segundo tiempo al 59’ Pogba anotó gol y Mbappé remarcó la victoria con otro tanto el 65’ liquidando prácticamente el partido; como final de película épica, 20 años después, Francia se colgó la segunda estrella regresando al trono del fútbol mundial.

Toda Francia se echó a la calle a celebrar la victoria de su selección. Los rotativos franceses se volcaron con títulos como “Un autre monde” titular del medio deportivo más importante L´Équipe.  El diario Le Parisien, abrió con la foto de los 23 campeones bajo la lluvia retratando  la foto histórica de los bleus levantando la Copa del Mundo con el titular “La têtedans les étoiles”. El periódico Libération tituló “Au bout de la folie”
Foto: FIFA. La foto oficial bajo la lluvia de los campeones de la Copa del Mundo Rusia 2018, quedó para la historia.


Muchos datos importantes se escribieron aquel día. Francia se convirtió en el primer equipo que marcó 4 goles en una final desde la legendaria Brasil de 1970. Además logró ser el tercer equipo que intentó un solo tiro en el primer tiempo de una final de Copa del Mundo desde 1966 (también Italia en 1994 y Argentina en 1990) sin embargo de ellos, Francia fue el único que consolidó convertirlos en 2 goles.

Gloriosamente el conjunto galo se unió a la lista de campeones invictos en la Copa Mundial, con el saldo impecable de seis triunfos y un empate.

Francia consolido ser la primera selección en anotar dos goles desde fuera del área en una final de Copa del Mundo.

Didier Deschamps se convirtió en el tercer hombre en la historia de fútbol en ganar la Copa del Mundo como jugador y como entrenador, tras Mario Zagallo y tras Franz Beckenbauer.

Kylian Mbappé logró ser el segundo jugador más joven en marcar en una final de un Mundial desde Pelé (17 años y 249 días) en 1958 para Brasil.

Antoine Griezmann, con cuatro goles alcanzó ser el segundo máximo goleador francés en un mismo Mundial después de Just Fontaine en 1952.

Miles de historias podrán contarse para la posteridad; los festejos duraron días en un París que no durmió durante noches. Fuegos de artificio, rebautizo de estaciones de metro por la victoria, recibimiento de los jugadores en el Arco del Triunfo. El boom de mensajes en redes sociales en honor a la Selección Francesa. El orgullo de una nación que ondeó su brillo en azul, blanco y rojo con el lema “Libertad, Igualdad, Fraternidad” ante el mundo entero que apagó sus luces para ver el destello de Francia con sus dos estrellas en el firmamento del fútbol.

Foto: France 24. El festejo fue a lo grande y será recordado por siempre. 


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Torito de Petate, festival artístico a colores

Celebran el Festival de Literatura Hispanoamericana en París

¿Dónde comer las mejores crepas de París?