Aquí estoy, México está de pie
Ciudad de México.— Sumidas en un profundo dolor que hace implorar esperanza y solidaridad bajo cada mano que levanta escombros, se observan las calles de México. ¿Qué tétrica broma nos juega el destino?, esa es la pregunta que los mexicanos nos hacemos al ver de nuevo lugares de nuestro país bajo escombros, sí, mismos que atraen los dolorosos recuerdos de aquella mañana del 19 de septiembre de 1985.
Podría parecer una broma. ¡No es broma, ni simulacro, la tierra comenzó a moverse! pienso, mientras leo los mensajes de pánico de mi familia y amigos. Un escalofrío recorre mi cuerpo, las manos me tiemblan, las piernas me hormiguean, sí, esos segundos son interminables; ¿Qué está pasando?
Leo el último mensaje de mi familia: ¡Contesten todos en el grupo por favor!, ¡Estoy muy preocupada!, Mi mamá, ni mi papá contestan mis llamadas. Término de leer y lo único que pienso es en no entrar en pánico. Preguntó por mi mamá y ya nadie responde, el silencio absoluto durante minutos.
Corro a buscar la manera más rápida de llamar a casa, no encuentro lada para llamar a México, después de tres intentos logra entrar la llamada; ¡Todos estamos bien! Esa frase me regresa el alma al cuerpo.
Después del momento de pánico, empiezan a fluir mensajes tranquilizadores para unos y devastadores para otros, y justo esa frase me provoca autocrítica. ¿Devastadores para otros? No, es devastador para todos los mexicanos, para el país que amo y al cual pertenezco.
Las imágenes y videos no se hacen esperar, las redes sociales cumplen su cometido, hacer una red de ayuda, información e oraciones. «Terremoto de 7.1 azota México» «Después del 7 de septiembre, vuelve a temblar» «Chiapas, Oaxaca, Tabasco, siguen requiriendo ayuda» «Reportan edificios derrumbados en México, Puebla, Edomex, Morelos, Tlaxcala». Se tuitea con las frases #FuerzaMéxico #Sismo #AyudaCDMX #mexicoestadepie #mexicanosunidos.
Los recuerdos de aquel México que tuvo que levantarse de una desgracia natural hace 32 años, retumba en el colectivo nacional. La ayuda es proporcionada, indiscriminada, inmediata y solidaria.
No puedo dejar de pensar, ¿Por qué sólo ahora, un desastre natural hace sacar lo mejor de nosotros? ¿Por qué no mostramos siempre esa solidaridad ante las causas sociales que nos aquejan y enrojecen la cifras violentas del país? ¿Acaso siempre tiene que haber una desgracia catastrófica para despertar del letargo? Sí, no es momento para mis preguntas.
Y aunque retiemble en sus centros la tierra, un soldado en cada hijo te dio. Así se unen las personas que ayudan cantando desde su corazón Ay, ay, ay, ay canta y no llores, porque cantando se alegra Cielito lindo los corazones...
México está de luto señores, México está llorando, pero México está de pie y cada uno de los mexicanos donde quiera que estén, están vibrando hacía la misma dirección, la tierra que nos vio nacer.

Comentarios
Publicar un comentario